Estancias Jesuíticas en Córdoba

Las Estancias Jesuíticas fueron antiguos establecimientos agropecuarios diseñados y administrados por los sacerdotes de la Orden Jesuita, ubicados a lo largo de todo el territorio de la provincia de Córdoba en Argentina.

Córdoba fue la capital de la Provincia Jesuítica del Paraguay, que abarcaba los actuales territorios de Paraguay, Brasil, Uruguay, Bolivia y Argentina. La importancia de su universidad, y de las estancias que la sostuvieron, trascendió los límites de la región.

Todas las estancias jesuíticas de Cordoba fueron abandonadas cuando los jesuitas fueron expulsados del país por la Sanción de 1767 del rey Carlos III de España. Por un breve tiempo, las estancias fueron gestionadas por la Junta de Temporalidades, para luego pasar a manos privadas.

Los conjuntos arquitectónicos de cada establecimiento y la Manzana Jesuítica de la ciudad de Córdoba, fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por Unesco en el año 2000.

Los jesuitas abrieron seis estancias en la provincia de Córdoba:

  • Caroya
  • Jesús María
  • Santa Catalina
  • Alta Gracia
  • La Candelaria
  • San Ignacio (ya no existe)

La universidad y la escuela secundaria fueron nacionalizadas un año después.

Cada estancia tiene su propia iglesia y conjunto de edificios, y alrededor de ellas crecieron algunas ciudades. El Camino de las Estancias Jesuíticas tiene alrededor de 250 km. de largo y es visitado por miles de turistas cada año.

Estancia Jesuítica de Alta Gracia

Historia de la Estancia Jesuítica de Alta Gracia

La estancia tiene su origen en la entrega de tierras a Juan Nieto, cofundador de la ciudad de Córdoba, en 1588. Años más tarde en 1643, su propietario ingresó a la Compañía de Jesús, a quien donó todos sus bienes.

La característica de esta estancia es que fue a partir de ella que se creó la ciudad de Alta Gracia y quedó en medio del centro de la misma.

Cuando los jesuitas fueron expulsados, tuvo varios propietarios, entre ellos Santiago de Liniers. El último dueño de la estancia fue José Manuel Solares.

En 1968 la Nación Argentina expropió la residencia –que había sido declarada Monumento Histórico Nacional en 1941 y en 1977 – e inauguró el museo.

Los jesuitas crearon un establecimiento agrícola, ganadero e industrial que tuvo como objetivo sostener la que sería la primera universidad de Argentina.

La estancia estaba compuesta por la residencia de los jesuitas; la iglesia; el obraje, donde se realizaban las actividades industriales; la ranchería, vivienda de los negros esclavos; el tajamar; el batán que era una máquina impulsada por agua que servía para golpear, desengrasar los cueros y dar consistencia a los paños; y los hornos para quemar cal y cocinar tejas y ladrillos.​

Qué ver en la Estancia Jesuítica de Alta Gracia

La iglesia y la residencia de los siglos XVII y XVIII se ubican alrededor del Patio de Honor.

La residencia está construida en forma de “L” y se distribuye en dos plantas: las habitaciones de la planta alta dan a galerías con arcos de medio punto y bóvedas de crucería, mientras que en la planta baja, lo que era el almacén y depósito en la época jesuita, ahora funcionan las oficinas del museo.

En el museo, se pueden encontrar salas ambientadas con muebles y objetos representativos de los distintos procesos históricos y formas de trabajo de la estancia: Alcoba serrana, Sala de Liniers, Antiguo refectorio, Dormitorio y Comedor del siglo XIX.

La iglesia es un ejemplo del barroco americano. Está edificada como una sola nave y se distingue por la curvatura de los muros que bajan desde la cúpula.

El tajamar es un dique de 80 m de largo, que en su momentopermitía el funcionamiento de dos molinos harineros.

Excursiones a Alta Gracia

El tour empieza en Alta Gracia donde conocerán el Tajamar, un lago artificial ideado por los religiosos jesuitas, el Museo Jesuítico y la parroquia de Nuestra Señora de la Merced. El recorrido incluye la visita las casas del Che Guevara y de Manuel de Falla. La última parada en Alta Gracia es en la gruta de la Virgen de Lourdes. Por la tarde la visita sigue en Villa Carlos Paz.

Más información en este enlace.

Si sólo quisieras visitar Alta Gracia, podés averiguar en este enlace.

Estancia Jesuítica de Jesús María

Historia de la Estancia Jesuítica de Jesús María

En 1618, los jesuitas compraron las tierras de la estancia de Jesús María. Después de su expulsión, Pío León compró las tierras y las loteó.

La producción de Jesús María se dedicaba principalmente a la elaboración de vino, junto con la cría de ganado vacuno, tejido en telares y trabajos en la huerta de la que se obtenían gran variedad de frutas, verduras y cereales.

En la planta baja estaba la bodega donde se almacenaban los barriles y tinajas donde se fermentaba la vid. Con el vino de Jesús María se abastecía a la comunidad jesuita primero y el resto se vendía, con esas ganancias se compraban esclavos negros para la labranza de la viña.

Durante el primer tercio del siglo XVII, los jesuitas empiezan la construcción de los sectores más destacados del edificio: el refectorio, ocho cuartos y una nueva bodega.

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El esquema de ordenamiento espacial responde al usual tipo de las estancias jesuíticas cordobesas: el templo y el patio rodeado de galerías, en este caso, en dos de sus lados solamente.

Se destacan las instalaciones sanitarias, que revelan el carácter progresista de los jesuitas que incluían los baños en el interior de los edificios, con un sistema de cloacas a través de acequias.

En 1941, la Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Lugares Históricos declaró a la antigua Estancia de Jesús María como Monumento Histórico Nacional y empezaron la obras de restauración y puesta en valor del edificio.

Qué ver en la Estancia Jesuítica de Jesús María

La iglesia tiene estilo barroco con planta de cruz latina. y está dedicada a San Isidro. La parte interna de la cúpula tiene relieves con cuatro angeles y cuatro cabezadas con tocados nativos. El frente quedó sin terminar.

Consta de una nave y un importante crucero, en contraste con una fachada simple y poco proporcionada.

La residencia tiene más de 1600 metros cubiertos, dos plantas que dan a un patio de honor cuadrado con galerías con pilares y arcos de medio punto.

El Museo Jesuítico Nacional actualmente cuenta con 18 salas de exposición, distribuidas entre planta baja y primer piso.

La colección del museo está conformada por objetos dedicadao al arte sacro colonial de los siglos XVII y XVIII y el material de arqueología y etnografía del noroeste y centro argentino. También hay grabados y paisajes de distintos períodos ; una colección de monedas y medallas; una cocina con fogón y las bateas y ollas que sirvieron al Ejército del Norte.

El parque dominado por el tajamar y y por los plátanos que brindan un espectáculo increíble con el color dorado de sus hojas en otoño.

Excursiones a Jesús María y Colonia Caroya

La primera parada es en Colonia Caroya donde se visita la Estancia Jesuítica Casa de Caroya.

El segundo punto vistado es en la ciudad de Jesús María donde se conoce la Estancia Jesuítica de San Isidro Labrador, una de las más destacadas de la zona.

Más información sobre esta visita en este enlace.

Estancia Jesuítica de Santa Catalina

Historia de la Estancia Jesuítica de Santa Catalina

Santa Catalina está localizada en un paraje rural en el que se conservó el entorno natural, a 20 km al oeste de la ciudad de Jesús María, y a 70 km al norte de la ciudad de Córdoba.

Las tierras de esta entancia se otorgaron en su origen a Miguel de Ardiles, quien acompañó a Jerónimo Luis de Cabrera en la fundación de Córdoba. En 1622, el propietario vendió todas sus tierras a la Compañía de Jesús junto con varias cabezas de ganado.

En el momento de la expulsión de los jesuitas, la estancia estaba en pleno funcionamiento. Luego de una breve gestión de la Junta de Temporalidades, la compró en 1744 Francisco Antonio Díaz, quien se comprometió a mantener la estancia en perfectas condiciones, compromiso que mantuvieron sus descendientes y dueños actuales.

La estancia es Monumento Histórico Nacional desde 1941.

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Los jesuitas se dedicaron a la construcción de la iglesia y estancia, a lo largo de más de cien años.

La Estancia Jesuítica de Santa Catalina es un conjunto edilicio integrado por la iglesia, los claustros, las galerías, los patios, los talleres, el tajamar, las huertas y las rancherías, constituye una de las más valiosas obras de la arquitectura colonial conservadas en Argentina.

Debido a la insuficiencia de agua, la primera gran obra de los jesuitas fue de ingeniería hidráulica: un conjunto de conductos subterráneos por el cual el agua llegaba a la finca desde Ongamira, a varios kilómetros de distancia en las sierras, y era almacenada en un gran tajamar.

Santa Catalina se convirtió en un gran centro de producción agropecuaria con miles de cabezas de ganado vacuno, ovino y mular, telares, la herrería, la carpintería y dos molinos.

Qué ver en la Estancia Jesuítica de Santa Catalina

La estancia jesuítica de Santa Catalina es famosa especialmente por su iglesia de estilo barroco.

La fachada está flanqueada por dos torres y un portal curvado. Tiene una sola nave en cruz latina y una cúpula circular con ventanas en la bóveda. En el gran retablo del altar mayor tallado en madera y dorado, se destaca un lienzo representativo de Santa Catalina de Alejandría, patrona de la estancia y la talla policromada de un Cristo crucificado.

Junto a la iglesia hay un pequeño cementerio, al que se accede por un portal con características similares a las de la fachada de la iglesia.

La residencia se sumó posteriormente con los claustros alrededor de los patios, las galerías con bóvedas de cañón, talleres, caballerizas, depósitos, huertas y rancherías.

Estancia Jesuítica de Colonia Caroya

Historia de la Estancia Jesuítica de Colonia Caroya

La estancia está ubicada en el límite oeste de la localidad de Colonia Caroya y fue la primera organizada por la Compañía de Jesús en 1555.​

En 1690, el Presbítero Ignacio Duarte y Quirós, fundador del Colegio Monserrat, compró la estancia y la transformó en una fértil tierra con producción de maíz y trigo. Luego, dóno la estancia al colegio Monserrat para colaborar con su manutención y para que la usaran los alumnos internados durante sus vacaciones.

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Entre los años 1816 y 1934 fue sede de la primera fábrica de armas blancas durante la Guerra de la Independencia Argentina, abasteciendo de las puntas de bayoneta para el Ejército del Norte.

En 1854 pasó a ser propiedad del Estado Nacional que la uso para albergar a inmigrantes llegados de la región del Friuli en Italia. Estos colonos son quienes empiezan a organizar la estancia actual.

Qué ver en la Estancia Colonia Caroya

El conjunto edilicio de la Estancia Caroya mantiene la estructura colonial original con algunas modificaciones de principios del siglo XIX.​

La Residencia principal es un edificio de planta cuadrada con patio interior. En un momento estuvo ocupada por varias familias y en muy malas condiciones. Se puso en valor y restableció a como era en sus mejores épocas y a partir de allí se abrió al turismo.

La capilla es del siglo XVII, tiene paredes de piedra y una imagen de la Virgen de Monserrat en el altar.

Tajamar y restos del molino y las acequias.

Se puede ver arte friulano, con obras de los residentes de Jesús María, de Colonia Caroya y de la Colonia Tirolesa.

Estancia Jesuítica de la Candelaria

Está localizada en plena área serrana, en una planicie ondulada de altura denominada Pampa de San Luis, al norte de las estribaciones de las Sierras Grandes y a 1.200 metros sobre el nivel del mar, en el Departamento Cruz del Eje.

La Estancia Jesuítica La Candelaria fue declarada por la Comisión Nacional de Museos y de Monumentos y Lugares Históricos, Monumento Histórico Nacional en 1941.

Las tierras se concedieron en 1619 al capitán García de Vera Mujica por el rey. Cuando muere, las recibe en herencia su hijo quien dona casi 55.000 has a la Compañía de Jesús. La Orden también recibe otras propiedades por donación con lo cual queda formada una de las mayores extensiones de tierras con un único propietario.

Los jesuitas se establecieron junto al río Guamanes, ampliando los edificios que ya existían y agregando el casco de la estancia.

Se dedicaron especialmente a la producción de ganado mular para comerciar con el Alto Perú.

El conjunto edilicio se organiza en torno a un patio central, en uno de cuyos lados está la iglesia.

Qué ver en la Estancia La Candelaria

La iglesia: tiene una fachada rematada por una espadaña de tres aberturas desde el cual se ven las sierras cercanas. El atrio está elevado y se destaca la puerta principal de algarrobo en una fachada simple y bien proporcionada. Al coro y campanario se llega por una escalera exterior que se encuentra en el patio principal.

El edificio: parece un fuerte con una capilla por su estilo cerrado en forma de muralla. El primer patio lateral da a la iglesia por un lado y el resto a las habitaciones del convento; el segundo patio da a los talleres y depósitos y luego el horno, el tajamar y la huerta.

Excursión a la estancia jesuítica de La Candelaria

A través de las Sierras Chicas, atravesando la pampa de Olaen se lleg a la estancia jesuítica de La Candelaria. El tour incluye la visita guiada para conocer el legado de la Compañía de Jesús y descubrir las características arquitectónicas de sus principales iglesias, capillas y oratorios.

El recorrido sigue por la Sierras Grandes donde se podrá admirar el macizo de Los Gigantes y una breve parada en Carlos Paz.

Más información en este enlace.

Excursión por las Estancias Jesuíticas

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Una opción idel para las estancias jesuíticas de la Provincia de Córdoba esta tour que empieza en la estancia de Colonia Caroya. Luego la excursión sigue por la Estancia Jesuítica de San Isidro el Labrador en Jesús María. Después de pasar por la Posta de Sinsacate, llega a la Estancia Jesuítica Santa Catalina, con su magnífica iglesia de estilo barroco. Un recorrido ideal para conocer estas joyas Patrrimonio de la Humanidad.

Más información en este enlace.

Las Estancias Jesuíticas de Córdoba forman uno de los conjuntos históricos más importantes de Argentina y fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Si querés profundizar en su historia y conocer algunos de los establecimientos más representativos de la región, una excelente alternativa es realizar una excursión guiada desde la ciudad de Córdoba.

Este recorrido permite visitar las históricas estancias de Colonia Caroya, Jesús María y Santa Catalina, ubicadas sobre el antiguo Camino Real al Alto Perú. A lo largo de la jornada es posible descubrir iglesias, museos, patios y construcciones que permiten comprender la enorme influencia que tuvo la Compañía de Jesús en el desarrollo cultural, educativo y económico de la provincia.

Reservar excursión a las Estancias Jesuíticas

Otros itinerarios por la zona de de las Estancias Jesuíticas

La estancia de Colonia Caroya, en donde Fray Luis Beltrán inició las actividades de la primera fábrica de armas blancas, forma parte junto con otras dos estancias jesuíticas, San Isidro el Labrador en Jesús María y Santa Catalina en Ascochinga; junto con la Posta de Sinsacate (actual museo del Brigadier General D. Facundo Quiroga), una de las áreas de mayor interés cultural y turístico de la República Argentina.

Muy cerca está Barranca Yaco, donde asesinaron a Facundo Quiroga, el Valle de Ongamira y el Cerro Colorado, con sus cuevas y pinturas rupestres.

Tour por la Manzana Jesuítica en la ciudad de Córdoba: Incluye el Museo Histórico de la Universidad Nacional de Córdoba (claustro, el Salón de Grados (antigua Capilla de los Españoles) y la Biblioteca Mayor). Vista exterior del Colegio Nacional de Monserrat. Visita a la iglesia de la Compañía de Jesús, la Capilla Doméstica Jesuítica y Cripta Jesuítica del Noviciado Viejo.


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