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El asado argentino y cinco estancias para disfrutarlo

En la Argentina, el asado no es solo una comida: es un ritual, una excusa para reunirse, compartir historias y celebrar la amistad o algún evento especial.

Porque debés saber que preparar un asado es mucho más que poner carne sobre una parrilla: es una ceremonia que mezcla fuego, charlas, vino y buena compañía.

Para lograr el famoso, “un aplauso para el asador”, se deben tener en cuenta varias cosas, una de ellas es fundalmental: la paciencia. Eso que da como resultado ese aroma exquisito, las achuras crocantes y la carne tierna y jugosa que se deshace al cortarla.

Consejos para lograr un buen asado argentino

En Argentina, no cualquiera es un buen asador pero pocos se animan a admitir que la parrilla no es lo suyo.

Cómo hacer un buen fuego para el asado

Todo comienza ahí. Conviene hacerlo abundante, con papel, madera y carbón. Los carbones deben estar bien encendidos —rojos o grises, nunca negros— antes de poner la carne.

Otra opción para prender el fuego es usar leña que le da un gusto a ahumdao exquisito, y que realza el aroma y el sabor de la carne.

Cómo elegir y preparar la carne para el asado

La carne debe tener un color rojo brillante, nunca opaco. Las grasas, cremosas y de tono blanco o manteca, no amarillas ni aceitosas. Al tacto, la pieza tiene que sentirse firme —si resulta gelatinosa, no es de buena calidad.

Elegir buenos cortes es fundamental: vacío, tira de asado, entraña o tapa nunca fallan, aunque también podés optar por picaña o colita de cuadril. Antes de cocinar, conviene que la carne esté a temperatura ambiente, ya que si se coloca fría sobre la parrilla, pierde ternura.

Y un detalle que distingue a los buenos asadores: la carne siempre se apoya primero del lado del hueso o del cuero, para que el calor penetre de manera pareja y conserve todo su sabor.

Mi corte preferido es el lomo porque me gustan las carnes con poca grasa. No es un corte fácil para hacer a la parilla, ya que al no tener grasa puede pasarse de cocción.

La sal adecuada para el asado

Sal gruesa o parrillera, siempre antes de cocinar. Un toque de sal en ambas caras realza el sabor sin enmascararlo.

Cuánto tiempo lleva hacer un asado

Durante la cocción, es importante mantener las brasas encendidas a un costado de la parrilla. Así se pueden ir sumando de a poco, según lo que se necesite —ya sea para agregar más carne o reponer el calor que se va consumiendo.

El buen asador controla la altura de la parrilla y la cantidad de brasa, adaptando el fuego a cada corte.

Cada corte tiene su tiempo. Un vacío grande puede requerir entre cuatro y cinco horas de cocción lenta, hasta quedar tierno como manteca. En cambio, un ojo de bife entero se cocina a fuego moderado durante unas dos horas, logrando una textura jugosa y suave.

El punto de cocción perfecto del asado

Depende de quien lo come. Desde el vuelta y vuelta, apenas sellado y muy jugoso, hasta el bien cocido, dorado por fuera y sin rastros de rojo. Entre ambos extremos se encuentran los preferidos de la mayoría —el jugoso y el a punto—, donde la carne conserva su ternura y sabor natural.

Cada corte tiene su punto ideal, y parte del arte del asador consiste en saber cuándo detener el fuego para lograr ese equilibrio perfecto entre textura, jugo y sabor.

Cómo servir el asado

Una de las cosa que no le puede faltar a un buen asador es la tabla de madera. La carne se lleva a la mesa en esta tabla para evitar que se enfríe. Las fuentes son para las ensaladas.

Lo ideal es disfrutar un asado al aire libre, en una estancia, rodeado de verde, aromas a leña y el sonido del campo. Pero si estás de paso por Buenos Aires y no querés perderte la experiencia, existe una propuesta única para vivirla en la ciudad:

👉 Un menú degustación de 9 platos en un espacio exclusivo para solo 35 comensales, reconocido por la Guía Michelin, donde el fuego y la hospitalidad se combinan en una experiencia gastronómica inolvidable.

Estancias de Buenos Aires donde el asado es protagonista

Si querés vivir el asado en su mejor versión, nada se compara con hacerlo en una estancia. Entre el sonido del fuego, el perfume del campo y la hospitalidad de sus anfitriones, estas son algunas de las mejores opciones para disfrutarlo como se debe.

Estancia La Raquel – Castelli

En La Raquel, el asado es todo un ritual: brasas encendidas frente al casco, cortes seleccionados y el tiempo justo para que la carne se vuelva tierna y perfumada. El almuerzo se sirve bajo los árboles o junto al quincho, con ese equilibrio perfecto entre campo, tradición y hospitalidad.

Estancia El Ombú de Areco – San Antonio de Areco

A unos 120 km de Buenos Aires, El Ombú ofrece una experiencia de campo auténtica donde el asado se sirve al mediodía como eje del almuerzo criollo. Cortes generosos, brasas bien manejadas y un entorno de arboleda y caballos completan la escena ideal para quienes buscan saborear el fuego y el campo argentino.

Más información de Estancia El Ombú de Areco.
Experiencia en el Ombú de Areco con traslado.

Estancia Don Pedro – Solís

En Don Pedro, el asado se vive como una fiesta criolla. El fuego se enciende temprano y el aire se llena de aroma a leña y carne recién dorada. Los anfitriones preparan un almuerzo abundante con cortes a las brasas, pan casero y ensaladas de la huerta. Todo se comparte al aire libre, en un entorno de campo puro donde la tradición sigue intacta.

Estancia Santa Susana – Los Cardales

Una de las más representativas del turismo rural argentino. El asado se sirve como gran banquete: carnes al asador, chorizos, ensaladas frescas y postres típicos. Todo en un entorno de campo cuidado, con casco histórico y la calidez de los gauchos que mantienen viva la tradición.

Más información de Estancia Santa Susana.

Estancia Don Silvano – Capilla del Señor

Día de campo clásico y sin artificios, donde el asado criollo marca el ritmo de la jornada. Carnes a la parrilla, empanadas, vino tinto y sobremesa bajo la galería. Entre destrezas gauchas y guitarreadas, el espíritu del campo bonaerense se vive en su versión más genuina.

Más información de Estancia don Silvano.

Como verás, hacer un asado es un arte, y no cualquiera puede llevar ese título. Pero hay algo igual de importante que el talento del asador: el entorno. No es lo mismo disfrutar del asado perfecto en la terraza de casa que hacerlo al aire libre, rodeado de los aromas y los sonidos del campo.

📍 Cómo llegar a las estancias

La Raquel – Domselaar (Partido de San Vicente)
Ruta Provincial 210, km 135, Domselaar, Buenos Aires.

El Ombú de Areco – San Antonio de Areco
Camino al Ombú de Areco s/n, San Antonio de Areco, Buenos Aires.

Don Pedro – Solís (Partido de San Andrés de Giles)
Ruta Nacional 8, km 94, Solís, Buenos Aires.

Santa Susana – Los Cardales (Partido de Campana)
Ruta Provincial 6, km 188, Los Cardales, Buenos Aires.

Don Silvano – Capilla del Señor (Partido de Exaltación de la Cruz)
Ruta Nacional 8, km 87.5, Capilla del Señor, Buenos Aires.


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